Después de dos largas semanas sin ver torear a Daniel Luque, por fin llegó el 30 de junio. Último día del mes y un final perfecto del mismo, ¿el motivo? Luque consiguió abrir la puerta grande tras dos faenas exquisitas en Burgos.
Ese día yo estaba nerviosa, como no, y esperando con ansia el resultado de la tarde burgalesa. Salí a pasear para despejarme y cuando llegué a casa recibí la buena nueva: 3 orejas y la consecuente puerta grande.
A su primer toro, lo recibió de RODILLAS (¡qué valor!) y continúo con su mágico capote por gaoneras llenas de expresión. Sorprendiendo al tendido y a todos los aficionados, aprovechó la movilidad del toro poniendo BANDERILLAS. Muy agusto se debía de sentir Daniel para hacer este gesto... Su faena de muleta no tuvo tampoco nada que envidiarle a la de capote, un cóctel cuyos ingredientes principales fueron el arte, el temple y la expresión. El público mostró su gran reconocimiento, pero el presidente negó la segunda oreja.
En el segundo toro, ¡volvió a poner banderillas! Si, si, algo increíble y digno de admiración. Su faena de muleta si cabe fue igual o mejor que con el primer toro. Esta vez la faena fue mucho más ligada y con más expresión y transmisión hacia el público.
Gran tarde de Daniel Luque que incluso se atrevió con las banderillas, tercio que poco a poco parece que va perfeccionando y... ¿Quién sabe? Quizás dentro de un par de años, está a la altura de grandes toreros que banderillean como Padilla o el Fandi.
La próxima corrida será el día 13 de julio en Gandía junto a Padilla y Paquirri y toros de Torrehandilla, ganadería que a mí me gusta mucho y seguro que algún toro embiste. Esperemos que vuelva a conseguir el triunfo, se lo merece. ¡SUERTE DANIEL!
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