domingo, 15 de julio de 2012

FIN DE LOS SAN FERMINES 2012

Daniel Luque este año no tiene ni la mitad del número de contrataciones que tenía el año pasado, y por eso, después de su última actuación en Burgos, hemos tenido que esperar unos 15 días para volver a tener noticias suyas. ¡Una BARBARIDAD!

El día 13 toreó en Gandía donde dejó la esencia de su toreo cortando, nada más y nada menos, que 3 orejas y un rabo. 

A continuación, llegó su tarde en uno de los días y una de las ferias más esperada de toda la temporada taurina. Si, señores y señoras, habéis acertado: PAMPLONA. 

Ese día (14 de julio), como todos los de la feria de San Fermín, empezó con su tradicional encierro, esta vez protagonizado por los toros jienenses de la ganadería de Torrehandilla, que fue rápido y peligroso. Sin heridos por asta de toro, gracias a Dios.

Yo tenía muchas esperanzas en esa tarde. El cartel era muy bonito: Padilla, el Juli y Daniel Luque, y la ganadería nueva, fresca y con buenos resultados en otras tardes.

El ambiente de la plaza era precioso, en el tendido solo se veían dos colores: el rojo y el blanco. Una plaza en la que se encontraba fiesta, bebida y peñas. Peñas que muy animadas, apoyaban claramente a un torero, al valiente: JUAN JOSÉ PADILLA, el ciclón de Jerez. Multitud de personas que se encontraban en el tendido llevaban  un parche en el ojo como él y banderas piratas. Padilla se sintió arropado... como en casa. 

Arrancó el paseíllo y con él los cánticos para Padilla: "illa, illa, illa Padilla maravilla", "Que huevos tienes Padilla que huevos tienes..." Toda una plaza que formaba una sola voz, la voz del orgullo torero.

Los toros fueron muy descastados y escasos de fuerza y dieron muy poco juego. Padilla les sacó a sus dos contrincantes lo poco que podían dar de sí y cortó una oreja a cada toro, abriendo la Puerta Grande. 

El Juli, por su parte, contó con el peor lote. Su primer toro fue el peor y con el segundo, que tenía más movimiento pudo hacer una pequeña faena de escasos muletazos... Pinchó y perdió la oreja que quizás hubiera cortado, no por merecimiento, pero si por la festividad que tenía la plaza.

Daniel Luque, el tercer espada, estuvo como siempre: PERFECTO. Mostrando su parte más luchadora contra todo tipo de adversidades, principalmente: el viento y los mansos toros. 

El momento en el que extendió, por primera vez el capote esa tarde, fue para realizar unas maravillosas chicuelinas ceñidas al toro del Juli. Pero lo mejor con el capote no había acabado. Recibió a su toro de RODILLAS, parece que le gusta mucho, últimamente es así como saluda a los toros, ya lo hizo también en Burgos. Con la muleta, el toro no tenía fuerza al 3 pase cabeceaba y la continuidad de la faena era imposible y la transmisión nula. Mojó Luque la muleta e intentó por todos los medios sacarle partido a su compañero de baile, pero las tandas no duraban más de 2 pases. El toro se apagó y tras pinchar al toro dos veces, estocada entera hasta la mano. (Dicho sea, que las mejores estocadas de la tarde fueron protagonizadas por Padilla). 

Tras ver 5 toros con el mismo juego: apagados, adormilados, escasos de fuerza y sin ritmo. Solo quedaba tener esperanza en el sexto de la tarde. Tenía una intuición y no fallé.
El toro no fue ni mucho menos extraordinario pero Daniel le sacó todo lo que tenía y más. Tenía más movilidad que sus hermanos y Luque como profesor que enseña a sus alumnos educó al toro en la embestida. Con el capote recibió al toro, esta vez por delantales, rápido pero eficaz y con una finalización perfecta: ¡Una media que quita el sentió!... Y es que nadie como él emociona con esa quietud y delicadeza con el capote. 
Con la muleta, inició la faena como lo hace tantas veces con los pies inmóviles en el albero de la plaza. Este recibo se ha convertido en característico de toreros como: Perera, Castella y, como no, de DANIEL LUQUE. Tras los cabezazos que comenzó dando el toro, Luque lo metió en vereda y poco a poco los naturales se iban ligando, el sentimiento llegaba a los tendidos y el ritmo entre toro y torero era ya visible. Entre tanda y tanda molinete de rodillas que levanto al tendido (y a mí del sofá, dicho sea). El triunfo era de esperar y acabó su faena como otras tantas veces, con las luquecinas que enamoran, sobre todo, a sus seguidores. Pero el toro ya se apagaba y llevándoselo hacia los medios, donde lo mató, le clavó la espada de una forma exquisita: ESTOCONAZO y OREJA. 

Gran faena con la que acabó la feria de San Fermín 2012. 

Solo me queda darle las gracias a Daniel Luque, simplemente por torear y por hacernos sentir esas emociones tan bellas que solo el mundo del toro nos cede. 
Ya toca esperar a la próxima que será entierras francesas. DANIEL ¡ENHORABUENA Y SUERTE!

            Juan José Padilla ondeando una bandera pirata.. EFE



      



     




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